Venzo mi natural pereza
En los arcos inconexos del lenguaje,
Sueño con labios sin otoños...
Adornando las cárcavas del tiempo,
Donde la esperanza
apenas muere...
Y el alma llora,
Porque a veces...
la más dura de las edades,
es la que se cuece
Lentamente...
en el imperio amargo
De la soledad.