LOS AMANTES
Los amantes se esconden, cierran los ojos.
La pasión es el símbolo constante
que une a los amantes
cuando están solos en un idilio sin nombre,
sin tapujos,
sin nada que los detenga.
Los amantes se encuentran en el limbo del deseo,
de la locura,
sin remordimientos.
Se encuentran bajo la lluvia,
detrás de un árbol en un parque solitario,
en un teatro,
en un motel,
en cualquier parte donde den rienda suelta
a sus instintos reprimidos.
Si por alguna razón surge una chispa de remordimiento,
ellos lloran,
pero se abrazan,
se aman,
se desahogan,
y la tranquilidad vuelve a apoderarse de ellos.
Necesitan adaptarse a encontrarse a escondidas,
acomodando sus tiempos
y ejercitando la paciencia.
Los amantes viven su soledad aislados,
queriendo gritar su amor a los cuatro vientos;
pero, en el fondo,
ese secretismo es el que mantiene
la llama de la pasión encendida.
Sus emociones se asemejan a una montaña rusa,
donde las promesas incumplidas
decepcionan sus encuentros.
Los amantes sueñan con estar juntos,
sin pelear con el tiempo
ni con la espera.
Ellos lloran en silencio,
queriendo detener el implacable tiempo,
su enemigo,
su verdugo.
Los amantes se desgastan,
sus encuentros van mermando
y, si logran superarlo,
explotan;
y desean que todos lo sepan,
que todos se enteren.
Se despiden con un largo beso
y con un silencio majestuoso,
donde sus miradas lo dicen todo.
Ninguno quiere marcharse,
pero ambos saben
que la espera volverá a comenzar.
Y mientras se alejan,
guardan en el corazón la esperanza
de que algún día
ya no tengan que esconderse.
Autor: Fabio Bohórquez Rodríguez.
Registro No. 12-405-128.*
Dirección nacional de derechos de autor.