jan Janito

Clepsidra para un Hipogrifo Ciego

Un escorzo de ónice
pernocta en la clepsidra.

La cerúlea taracea del vacío
rumia un anacoluto de sal.

Bajo el zócalo del éter,
un hipogrifo de azogue
deshoja criptogramas.

Crujen las valvas del cenotafio.

Y en la penumbra ecdísica,
un jeroglífico respira
sin significado.