Me pesan del alma los párpados
Me lloran las mañanas amanecidas
Se desvela la noche tan triste
y se cruza conmigo en el llanto
Los roedores salieron con hambre
Arrasaron con todo y con nada
con lo poco que me quedaba en el pecho
En ese hueco frío corazón
Lo devoraron sedientos
como la migaja que era
como el cristal roto y reparado de un desastre irremediable
Tan defectuoso que bailo en ese hilo muerto
Un latido menos cada día
Me muero y me quiero morir
Todos
todos los días de mi vida
A veces pienso en Plath
Pienso qué diría Sylvia
cómo sonarían las campanas cristalinas
cuando me vaya poco a poco
ausentándome en los días
hasta cuando seguirá latiendo
este pobre corazón destartalado
Cuando acabará
cuando
este mundo marchito
esta agonía