Hola, viejo, solo quedan 4 días para el día donde te dé un beso y un café.
Siempre sentado en el balcón, a veces con un cigarrillo en mano,
escuchando blasfemias en aquel viejo cajón de música.
Se te siente cansado cuando quiero respuestas a preguntas impulsivas mías.
Donde tu voz, entrecortada, dice que el día se llevó tus lúcidas respuestas.
Entre sacrificios de gatos negros y pesadillas,
tu sonrisa calmada y tu buen versar calman mi mente de señorita inquieta.
Un día, entre rigidez social, tomando tu café, yo pan,
el silencio con risas, donde el mejor regalo es la piedrita encontrada en el viejo zaguán.
Mis recuerdos traen paseítos de mano,
de dificultad con los pasitos en mi pequeña edad.
Con un beso en la frente de niña mía,
calmando tal vez berrinches por un helado,
te recuerdo, padre, a quien amo.
Autor:
Intikusichiq Vargas Mendoza.