En una cruz de madera
Murió mi Señor,
Injurias debajo
Hacían a su Voz,
Y una virgen apenada,
Hincada al suelo,
Lloraba sin voz.
Abandonado y traicionado,
Por sus discípulos,
Se entregó con valor;
Y apuñalado en su vientre
Igual se levantó.
Los que no escucharon su Palabra,
Dos mil años después,
Hacen fortuna de Ella
Repitiendo sin saber;
Y los que no confían en otros
Confían hoy en El,
Aunque no lo puedan ver…
Y aunque repitan su mensaje
No lo practican,
Lo puedes ver…
Y todavía crucificado
Ahí se puede ver…
Como el cazador orgulloso
La cabeza de su presa
Colgada tiene en la pared…