Arvela1957

Táctica y Permanencia.

Diez años es un número ridículo
cuando se trata de medir el fondo de tu ausencia.
Tu decidiste el punto final,
el portazo, la distancia,
las reglas de este juego donde me tocó perderte.

 

Y, sin embargo, mirame,
aquí sigo, con el amor intacto,
como un militante obstinado,
que no sabe de rendiciones.

 

No es un capricho del recuerdo.
Es que sigues siendo el norte,
la mujer de mi vida,
el único sitio donde reconozco mi sombra.

 

Te amo y te voy a amar,
con este corazón gastado por los días,
con este terco oficio de esperarte,
mientras el almanaque sigue deshojando inviernos.

 

Tengo la certeza absoluta,
casi una estrategia de supervivencia,
de que el destino nos debe una prórroga.
Nos vamos a volver a ver, seguro.

 

Tal vez a la vuelta de una esquina cualquiera,
en esta vida de café y adioses,
o en la otra, si es que hay otra,
después de que se apague el último farol.

 

Y toma nota de esto:
cuando el azar o la historia nos reúna,
cuando tus ojos reconozcan los míos,
y las manos se nos llenen de pasado,
ya no habrá más despedidas.

 

No te voy a dejar ir.
Vamos a fundar de nuevo nuestro territorio,
sin plazos, sin urgencias,
defendiendo ese abrazo,
por fin, para siempre.