Espantapájaros

Manos

Observo mis manos:

diez dedos como aforismos,

músculos y tendones,

huesos esclavos

que declaman emancipación.

 

¿Adónde irán sus palmas extendidas

cuando no puedan alcanzarte,

cuando ya no me necesiten

y sean libres, al fin,

de mi cuerpo y su quietud?

 

Cuando su imperio sea vencido

por el tiempo y sus relojes,

y deban soltar

el amor como pertrechos.

 

Podría afirmar

que me reconozco en mis manos:

con ellas escribo,

me visto,

me pienso,

me despabilo,

me sostengo.

 

Qué vacío habitará sus falanges

cuando corte su hilo

la última estrella,

cuando no queden

juguetes por guardar

ni taza de chocolate esperando

la caricia de alguien más.

 

Cómo podré guiarme

sin sus ojos,

abrigarme y oponer

manta al frío,

o evitar

ser ese renglón vacío

en mi poema final.

 

Llegado el momento,

cuando el mundo acabe su prisa,

nunca será más oportuno

dejarlo todo en sus manos.