Perdido anduve entre sombras frías,
con el corazón cansado de esperar,
jurando al viento que mis alegrías
ya nunca volverían a despertar.
Las noches pasaban lentas y vacías,
como un reloj que olvidó avanzar,
hasta que tus ojos, como melodías,
llegaron en silencio para iluminar.
Y entonces cambió mi universo entero,
las estrellas volvieron a brillar,
porque encontré en tu abrazo sincero
un lugar al que siempre quiero regresar.
Si alguna vez dudé del destino,
hoy sé que se escribió para los dos;
cada paso, cada piedra en el camino,
me guiaba lentamente hacia tu voz.
Ahora no temo a la oscuridad,
ni a las tormentas que puedan venir,
porque encontré en tu amor la verdad
que me enseñó de nuevo a vivir.
Y si el mundo dejara de girar mañana,
si el tiempo decidiera descansar,
me bastaría una sola mirada tuya
para volver a empezar.