Hay y existe un momento en que quizás sin darnos cuenta – el tiempo lo difumina todo aunque no siempre puede con el olvido -, las palabras se detienen, la mirada se aparta y aquella primera sonrisa como ventana abierta a la curiosidad queda en leve y cuasi indiferencia, todo queda en una estancada espera a ver si hay algo que vuelva a renovar el interés; pero para cuando eso sucede uno ya se ha ido, se ha alejado a pasos largos casi sin mirar atrás no sabiendo jamás incluso si aquella ventana quedó abierta o definitivamente el olvido la cerrará en silencio y con el tiempo. Esto que cuento suele ocurrir…