Necesito odiarte de forma visceral, como un dolor de hígado,
porque si no te odio, me desmorono.
He dejado que mi tristeza se endurezca
y ahora los sueños contigo son pesadillas.
No me avergüenzo del veneno que me brota.
Miro el cuarto donde amontonaste tu desprecio
y queda este rencor fosco, tremendo,
esta rabia que hunde su espuela.
Ojalá tu memoria se vuelva un sol sin ocaso,
un incendio lento que te queme por dentro
mientras tragas, una a una, todas tus mentiras
Antonio Portillo Spinola ©️