Me pongo a reflexionar
y llego a la conclusión,
el vivir sin compasión
es cual vivir sin amar;
cómo nos puede pasar,
tal vez, la insatisfacción,
olvidar el corazón
y la delicia de soñar;
traicionar por el dinero,
vivir sin un ideal
sin un amigo sincero;
una experiencia infernal
el sentirse prisionero
de una ambición sin final...