Bajo el vientre de mi musa sensible
se abre un capullo de sangre febril.
Es bacanal de mi hambruna viril,
un paraíso gozoso y flexible.
Es la abertura al infierno accesible
de la estrecha liviandad mujeril
donde perece mi pene infantil
Es manantial placentero en mis labios
tras penetrar en su virgen obstáculo
y navegar en la miel de su orgasmo.
En la mesa hilarante de los sabios,
es una conchita sin escrúpulos
y yo la penetro con entusiasmo.