Estoy cansada de gritar por dentro
mientras por fuera finjo calma.
De subir por las paredes del pozo
y volver a caer en mi propia sobra.
Me siento rodeada de voces,
pero ninguna me toca el alma.
Camino entre gente que ríe,
y aun así voy sola.
Todo parece escrito,
pero nada esta claro.
Tengo un mapa lleno de líneas,
pero ninguna me lleva a casa.
Dicen que soy fuerte,
que siempre estoy bien,
que nada me derrumba...
Ojalá supieran lo que pesa esta armadura.
A veces solo necesito un abrazo,
uno que no de miedo pedir.
Un espacio pequeño para romperme,
para soltar lo que llevo escondido.
No busco pena, ni ruido,
solo un momento de verdad.
Un suspiro que me recuerde
que incluso en la caída
sigo aquí...
aunque duela respirar.