Palpé muchos estómagos de mariposas firmes,
escuché el bullicio de aves inconformes,
non gratas melodías, tal vez requiems,
medí con el olfato la punta de tu lengua,
pude ver al artista entre todas las formas,
degusté la carroña del papel arrugado,
saboreé cucharas, verso haciéndose
profundo, cada vez más abisal,
en cuyo fondo había un vacío de azúcar,
y la unanimidad de las luciérnagas.
Mis sentidos existen fríamente.