el brujo de letziaga

El maligno.

 

Es un maligno,
que me tienta a cada rato,
de por sí engañoso,
sin que yo le haga ningún caso...



Tiene mal aspecto,
con dientes como de viejo caballo,
y cuerpo diminuto,
por el que no siento aprecio alguno...



Que hierve despacito,
maldecido en el fuego del infierno,
con su cuerpo grotesco,
es de Dios enemigo declarado...



Le quiero bien lejos,
y que siga con su culo en el brasero,
con su penar eterno,
y conmigo enojado por rechazarlo...