Albayeros

Siento algo

Siento algo en el pecho.

 

Quizá mi corazón intenta salir.

Se abre camino desgarrando hueso,

cortando cartílago,

sangrando como un diluvio.

 

Quizá en algún momento salga y vea el mundo tal y como es.

Cuando eso pase, querrá volver adentro.

El mundo me asusta,

y mi corazón lo sabe.

 

Pero quisiera saber:

¿por qué quiere salir?

¿Por qué quiere abandonarme?

 

Si en el calor de ese hueco casi vacío que llamo pecho tiene un hogar,

un lugar donde sentirse perteneciente y, me atrevo a decir, acogido.

No es nada cómodo, lo sé,

pero es su hogar.

 

Nunca negué que abandoné por mucho tiempo ese sitio,

pero es que le perteneció a alguien una vez.

 

Su existencia fue tan efímera

que los momentos vividos solo fueron atestiguados por unos ojos,

por un cuerpo que decidió guardar el recuerdo en esa caja casi vacía.

 

Mi corazón se volvió su protector.

 

A pesar de tu partida,

él siguió cuidando tu recuerdo.

 

Quizá porque tu olor seguía allí,

porque se había quedado alguna prenda tuya,

o simplemente porque era tonto.

 

Nunca le pregunté por qué lo hacía,

pero sé que tenía una razón.

 

Nunca me preocupé por él.

 

Nunca.

 

De verdad.

 

Él sabía lo que hacía,

o al menos eso creía.

 

Intentó irse,

como un ladrón cuya misión fue exitosa,

como un aventurero que se perdió en el camino.

 

Así intentó irse.

 

Rompió cada hueso,

destapó cada vena,

desgarró cada músculo.

 

¿Por qué?

 

Porque te ibas sin él.