Vamos, te invito a hablar
en la azotea,
aunque no sea
lo que tú quieras.
Déjame convencerte,
este no es mi fuerte:
hablarte y conformarme
con una respuesta inolvidable...
Me quieres olvidar,
¿lo vas a lograr?
Después de ver
lo que haría por tener
una noche más,
por disfrutar tu caminar
en la ciudad vacía...
como nuestra vida,
de pesar y dicha,
de estar contigo
y disfrutar como
un niño el jardín...
vacío de árboles,
pero lleno de felicidad.