Hoy traigo desinflada la ilusión:
la roja con un corte de energía,
sumado a una desviada puntería,
no ha hundido entre las redes el balón.
Su juego se chocado ante el bastión
de un Cabo Verde que entre el verde ardía
por alejar del gol su portería,
brindándonos un fuerte tropezón.
Faltó colmillo al filo del ataque,
y el brío que rompiera la cautela
de dominar dudando de tu empaque.
La posesión, sin pólvora, se hiela,
y tablas, aunque el acta no lo saque,
sabe a derrota cuando el gol se anhela.