¿Acaso eres esa energía,
que siempre me acompaña,
o esa alegría que despierta
mis ganas de vivir y disfrutar?
¿Acaso eres todo lo bueno?
Pues me siento contento
de que seas el padre de todo,
siempre, en todo momento.
Me cuidas, me perdonas,
me limpias las impurezas
de mi corazón, de mi alma,
para eliminar esa malicia.
Somos libres, pero tú guías,
como pastor, las decisiones
hacia un mundo mejor y de paz;
Sin ti me siento solo e incapaz.
Tú me das fortaleza y consuelo,
La vida eterna, el inalcanzable cielo.
Mereces mil alabanzas, Dios supremo,
Pues, eres grande y eterno.
Autor: Samuel Fuentes.