sacaría todo cuanto tengo
exploraría recelos nacientes
y verdades que duelen
calmaría con todo la ira
la reflexión de mi poesía
pero rindo honores a frontales
paredones de cancer
perdones infundados
y eclesiásticas visiones
Me hinco ante penes morales
fucsias mis anclas
mis reclusas mañas para ganar
Tan perdidas en el suelo
en el abismo de mi cuerpo
mi recto tórax caparazón
capaz de suscitar vuelos
pero se castra
se rompe con tanto como haya
con santas ramas del amor
del orden divino
y el tutú brillante
de quien predica
Me exprime de antes
en una orgía limitada
legítima
que desfonda mi velo
mi jugo eterno
que encarno en una ronda
sin fin