Carlos Baldelomar

+ CEREMONIA DE LAS CUATRO +

Es lindo saber que me pensás a veces,

lo sé por esos momentos mudos

en que parece que te asomás a mi puerta.

 

No sé si es pura curiosidad

o las ganas de mirar adentro,

pero tampoco sé por qué

de pronto no te animás a tocar,

con esa pequeña valentía

que nos empuja a veces.

 

Mirá que no tengo rejas

ni cortinas en las ventanas,

acá no hay misterios ni emboscadas.

Aunque no sé si de pronto te asusta

este pasillo franco y expuesto,

que se muestra sin defenderse del cielo.

 

Por las dudas,

tengo una mesita dispuesta en la tarde,

la puerta abierta de par en par

y un café que empieza a oler bien pasadas las cuatro;

una hora perfecta, se sabe, para esperarte.

 

Aunque vos y yo sepamos, mi vida,

que en realidad

yo te espero a todas horas.