alicia perez hernandez

PECADO SIN CULPA…

PECADO SIN CULPA…

He caminado por calles anchas y estrechas

Y no quiero volver atrás…

Sigo mi camino aunque equivocado muchas veces,

Y otras tantas tome decisiones que me lastimaron.

Ahora tengo una salud que se ha visto deteriorada,

y voy y vengo, doy vueltas en el mismo lugar

Y no llego a ninguna parte.

Me veo y me arrepiento de mil cosas que hice mal.

Tengo pecados sin culpa y me arrepiento de todo mal.

Me veo en culpa porque no me gusta que me lastimen 

y no defiendo mi postura que había mantenido por años.

Me veo en desacato, de acuerdo con la palabra de Dios.

Juro ser fiel y servir a mi Señor Jesucristo

y permitir qué él me gobernara mi vida.

No quiero hacer mi voluntad, sino la suya.

Me amarro de pies y manos y siempre caigo en lo mismo.

¿Errar todos los días será qué todos los días son iguales?

Soy como soy desde mi nacimiento la de amar sin condición 

y eso me ha llevado a pecar sin culpa y sentirme defraudada de mí.

Difícil defender lo indefendible que acusa el enfado de mi manera de ser.

Creo qué soy un poco al revés y no me corrijo con cordura,

De una vida que no me gusta vivir a mi manera y no a manera de Dios.

Así soy yo viviendo una vida que me desagrada a Dios.

Yo le fallo a Dios y me fallo a mí misma.

Y eso duele y duele mucho porque él es bueno conmigo 

Todo lo que soy y lo que tengo se lo debo a él.

No sé por qué no fui abortivo cómo dijo; Job!

\'\'\'Mejor me hubieran enterrado como se entierra a los niños

que nacen antes de tiempo y nunca llegan a ver el sol. Job 3:15\'\'\'

‘’Hay caminos que al hombre le parece derecho;

Pero su fin es camino de muerte. Proverbios 14’12’’

Alicia Pérez Hernández... México
No es la pluma la que escribe, es el alma
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No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muéveme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

No me mueve, mi Dios, para quererte. Autor Anónimo