CARMEN DIEZ TORÍO
ÁMAME MÁS ALLÁ DEL AMOR
Ámame más allá del amor,
allí donde las palabras ya no alcanzan
y el tiempo deja de contar las horas.
Ámame en la calma de los días simples,
en la taza tibia sobre la mesa,
en el silencio compartido
cuando la vida pesa más que los sueños.
Ámame cuando cambie el paisaje,
aunque la juventud ya sea solo recuerdo
y las manos aprendan el idioma de las ausencias.
Quédate también entonces,
con la misma ternura con la que se cuida una llama pequeña
en mitad del invierno.
Ámame más allá del deseo,
más allá del vértigo y la promesa;
en la verdad desnuda de quien conoce mis sombras
y aun así decide abrir la ventana
para que entre la luz.
No me ames por lo que fui
ni por lo que esperas que sea.
Ámame por esta forma imperfecta de existir,
por mis cicatrices, mis intentos, mis renacimientos.
Y si alguna vez el amor se queda sin nombre,
sin gestos grandiosos ni canciones,
invéntanos de nuevo en la sencillez de un abrazo.
Porque amar más allá del amor
es elegirse cada día,
es sostener el mundo del otro sin poseerlo,
es convertir el miedo en refugio
y la distancia en regreso.
Ámame así:
más allá de la prisa,
más allá de la costumbre,
más allá de la vida que conocemos.
Y cuando todo termine,
si existe un lugar donde permanezca lo eterno,
búscame allí,
donde los corazones no se despiden,
y vuelve a decir mi nombre
como quien pronuncia, por primera vez,
la palabra AMOR.