El gran soñador

Mis manos

Los años devoraron,

la rosa matutina,

el eco de los puertos,

tus manos peregrinas.

 

Vaivén de dos gaviotas,

verdor cual heroína,

atando van tus ojos,

azules golondrinas.

 

Al pie de los trigales,

remando mil caricias,

ocaso entre tus dedos,

de flores y cenizas.