Luz y oscuridad

Lunes y ya

Estoy suspendido en la inevitable realidad

de la despedida próxima

del lugar que me devolvió la vida.

 

Una parte de mi alma ya entendió

que el ciclo está llegando a su fin

y que debe alistar las maletas

para partir quién sabe hacia dónde.

 

La otra aún continúa sosteniendo

la rutina que apresa mi libertad

y mis ganas de amar,

sin cuestionar el juicio de los demás.

 

Hoy estoy existiendo,

solo eso y ya.

No hay magia;

la luz es tenue

y las ganas de seguir

se arrastraron hasta la oficina

para continuar redactando

el fin de un hermoso comienzo.

 

Es lunes en automático,

sin cambios complejos

ni revoluciones alocadas;

con aires de domingo

y vacíos de sábado por la noche.

 

Es lunes, y ya.