Xwyz

Una ilusión, una esperanza

Aquella noche no llovió,

pese a los lamentos el mundo

se estaba secando. Fue una sed

inaudita que se grabó en la tierra

y en la piel de todos los vivientes.

Una gota horrorizada se sostenía

de la nube que enturbiaba las miradas.

Cuando no pudo más y se soltó,

bajó como un cometa alimentando

una esperanza absurda. Ni siquiera

pudo acercarse, el calor la desvaneció

junto al aliento de miles de testigos.

La muerte era leve y generosa: Caían

enterrados por el mismo polvo

que levantaban, algunos se encendían

con el roce del aire y llegaban al suelo

convertidos en cenizas. En medio

de la desgracia, un hombre

que tenía una laguna subterránea

de agua dulce, escupió para resaltar

su estirpe divina. Los sedientos

se arrastraron a su alrededor

desde los confines de la tierra.

Anunció que podía hacer llover

y reverdecer el desierto,

que nunca más la sed,

que se ducharían a diario

y vivirían de la pesca,

que construiría bebederos

y piscinas públicas gratuitas,

que por favor voten por él.