Llegas clandestino
con todos los hombres
que te arañan por dentro.
Te sueño ausente y furtivo
en una danza nupcial,
y el temblor de las caricias
de la primera vez
se agarran obtusas
a mi desamparo lejano.
Me alejaré sigilosa
caminando entre espectros
cuando el amor se derrame
sobre la blusa blanca
de mi racial soledad.