Lo que antes era
Hoy miro el mundo andar con su marcha ligera,
comiendo el día a mordiscos, sin ver su propia hoguera.
¡Qué asombrosa fortuna la de los pies corrientes,
que cruzan el umbral de los actos presentes!
Yo guardo la memoria de un gozo soberano,
la gloria desmedida de lo que fue liviano.
Aquello que era polvo, rutina y nimiedad,
es hoy la cumbre esquiva de mi fatalidad.
Se siente en las entrañas el tajo del olvido,
un miembro fantasma de lo que habré vivido;
pues tengo entera el alma, la carne y la mirada,
mas esa vieja gracia me ha sido arrebatada.
Qué envidia de los hombres que van alborotados,
tocando los milagros por Dios tan ignorados.
Yo me repliego herido, con digno sufrimiento,
a masticar la pena detrás del pensamiento.
Se me esfumó la suerte que el universo vierte...
lo que antes era vida, hoy es estatua muerte.
Ruben Dario GV