No hay paraíso
ni canción haciendo laberintos
hay hojas cayendo como fantasmas
por el ojo de la tarde
y aún no emerge la muerte
para entregar(me)
el núcleo eterno de la tierra.
¿Estoy perdido en este río que canta?
¿Tengo enfrente la vida
O tengo nada más la anunciación de la muerte?
La sangre emergiendo del costado
sin promesas de resurrección
¿Hay peligro en la inexistencia
o en el amor?
¿Son las caras de una moneda sin nombre?
Esas turbulencias trajeron la calma que yace a la intemperie del gris.