Me alzo en voluntades
con tu cuerpo hermoso
para decorar rosales.
Frutales labios, dulce tino
donde atino el corazón,
dulce de tu encanto.
Si pudiéramos revolcarnos
en los pedregales de un
campestre campo lejano...
Pero tu cuerpo es fino,
frágil como pétalo de flor,
lisonjera y amada preciosidad.
Si pudiera besarte y
borrar cruel desatino
en tu trino de ave hermosa.
Columpiaría el sol con tu rosa
reposando en tu alegre nido.
Jaher