Así es tu caricia,
como la sombra leve de una estrella,
que a mi ser entroniza...
De presencia callada,
como esa luz sedosa en la alborada,
dorada y matinal...
Así es tu caricia,
como un albor constante de ternura,
que me llena de paz...
¡Qué plenitud mística!
ver a tus ojos acariciándome sin prisa,
con tanta divinidad...