Nkonek Almanorri

DE LECTURAS EN LA DISTANCIA.

 

 

Leyendo “El arte de la distorsión”, de Juan Gabriel Vázquez, uno aprende que lo mejor que nos ha ocurrido a los que estamos en el mundo de las palabras escritas, y leídas, es que aún afortunadamente no hemos aprendido nada, que todo está aún pendiente y esto es lo mejor que nos puede suceder en estos tiempos de tanta vaciedad. Nos dice Juan Gabriel algo tan sencillo y simple como que: “En un mundo donde los proselitismos nos persigue con terquedad admirable, un mundo donde todo – las religiones, los partidos, la publicidad televisiva y periodística e incluso la cultural y hasta la poética – intentan todo el tiempo convencernos de algo que más que aparentemente no es cierto”. la literatura valiente, digo yo por el contrario, es el lugar donde nadie quiere ni pretende convencernos de nada, es el lugar desde el cual y con palabras diferentes somos verdaderamente libre a la hora de expones la realidad y con otras, diferentes. 

 

Movernos por este mundo quiere decir, para éste que les escribe, ir siempre y continuamente a la búsqueda de esas palabras, frases, ideas, conceptos, pensamientos, aceptaciones e incluso a veces negaciones que están ahí delante de nosotros, de nuestras narices y que en la mayoría de las veces pasamos de largo y no nos encontramos con ellas. Y es así que en esta madrugada ya del 18 de septiembre de 2012, y en esta parte de África que son las Islas Canarias, me encontré con unas palabras, una frase, en un cuento del también compañero de letras, Jorge Trimarco, en una revista literaria que son hartamente significativa y que rebosan una verdad aplastante: dice:

 

Una mujer viuda es quien más

sabe de los hombres…

Los hombres que

Más saben de

Ellas, están

Muertos.

 

Publicado en septiembre de 2012.