Los días finales del amor son inasibles
Y sin embargo están tan presentes
Es un duelo constante
Donde ponemos el pecho
Buscando estocadas letales
Queriendo que nos impartan la primera
Para poder contratacar con 25 más
Buscando quien portara el titulo
Tiránico y odiable
De ejecutor
Saber reconocer y decir
“Soy yo el que te ha ahuyentado”.
Y es ahí cuando más vive el amor
La taquicardia de un corazón que busca irrigar
Todo lo que se está muriendo
Y lanzando con más fuerzas los sentires
Solo para que se derramen
Por la herida ya generada.
Cuanta belleza hay en estos momentos
En estas tenciones
Estos minutos agónicos
Donde vemos como lo que fue un ser de luz
Se convierte ahora en un cadáver
Afebril y monstruoso
Lleno de indiferencia, de desdicha
Y mucho amor, amor inservible.
Amor placebo.
Hay cierta hermosura en el marchitar de las flores.
Ver como poco a poco los colores se apagan
Las hojas se resquebrajan
Y todo desaparece frente a tu vista
En un cerrar de ojos
Lo que alguna vez lo fue todo
Ya no vale nada
Siempre habrá personas
Polinizantes
Que llegaran y nos darán lo mejor
Que tendrán esa misión en nuestras vidas
Y en algunas vidas
Nosotros seremos esas personas
Con la misión de querer y amar
Más nunca de quedarnos.