LA MUJER QUE ROBABA SOMBREROS
Llegó cuando el reloj del bar
coqueteaba con las diez,
un vestido color misterio,
unos labios color tal vez.
El pianista perdió el compás,
la trompeta olvidó su voz,
y hasta el viejo camarero
derramó dos copas, por Dios.
Nadie supo de dónde vino,
nadie la oyó decir quién fue,
pero aquella noche media ciudad
aprendió a perder.
Era la mujer que robaba sombreros,
ladrona de galanes y caballeros,
dejaba vacías las cabezas primero
y luego escapaba con el sombrero.
Ay, la mujer que robaba sombreros,
dueña del escándalo y del cabaret,
dejaba los corazones al descubierto,
porque el sombrero era lo de menos después.
Un coronel de bigote gris
juró no caer en su red;
a las once la invitó a bailar,
a las doce no sabía qué hacer.
El banquero firmó sin leer,
el poeta rompió su soneto,
y un abogado muy respetable
olvidó hasta su propio alegato.
Nadie pudo seguirle el paso,
nadie la logró comprender;
ella sonreía apenas un poco
y el mundo olvidaba su nombre otra vez.
Era la mujer que robaba sombreros,
ladrona de galanes y caballeros,
dejaba vacías las cabezas primero
y luego escapaba con el sombrero.
Ay, la mujer que robaba sombreros,
dueña del escándalo y del cabaret,
dejaba los corazones al descubierto,
porque el sombrero era lo de menos después.
Quedó un Panamá sobre el piano,
un bombín junto al perchero,
un fedora llorando en la barra
y un salón lleno de peros.
Dicen que aún vuelve algunas noches
cuando la ciudad duerme al revés,
a recordarles a los orgullosos
lo fácil que es perder.
Era la mujer que robaba sombreros,
fantasma elegante del anochecer,
nadie recuperó lo que ella tomaba,
pues nunca fue tela ni fieltro, tal vez.
Era la mujer que robaba sombreros,
leyenda del humo y del cabaret,
robaba el papel que cada uno jugaba
bajo la sombra de su sombrero también.
Dejaba las almas al aire libre
y desaparecía otra vez. 🎩🎷✨