¡El día dorado ha llegado!
¡Mis doncellas de hierro,
Y caballeros estimados,
la sangre brota con nuestros cuchillos
de acero!
¡Formaran y entonarán
Vuestra acciones,
que vuetras ofrendas darán
a los dioses!
¡Alrededor de la llamarada,
arrojar vuestros niños
para que cresca la verdad,
que vengan nuestros prosperos años!
¡Invocar nuestro eden
por los sacrificios
vírgenes,desprendamonos
de nuetro desdén!
¡Unámonos en un solo
movimiento ante la
luna con su sangría,helo
aquí:una damisela
hermosa como una rosa negra
destaca ante la llama,
que os rodea tiniebla;
acompañada de un diácono
hablando en una lengua muerta!
¡El camino recorrido por nuestros
ancestros;
cómo entonarian los astros
una baladá de medio oriente
que vive en el corazon y mente!