Hablo la lengua del dolor, hablo el idioma del sentimiento. Hablo de lo que tiene sentido y te hablo de mi amor eterno.
Hablo del café y mi tiempo, hablo con mi corazón en fuego. Hablo con los ojos mojados y con las manos vueltas al cielo.
Hablo sin alzar jamás la voz, hablo la lengua del viento. Hablo con las sombras de la noche y de las flores que siempre te entrego.
Hablo con las piedras del camino, hablo con la humedad toda del silencio. Hablo de la sal y el pan compartido, en la mesa que detuvo el tiempo.
Hablo sin separar los labios, hablo con los sentidos abiertos. Hablo midiendo cada palabra y sin hablar digo que te amo, cuando te escribo mis versos.