Se cuela el fresco por la ventana
cuando el sol dentro de la sala yace;
se queda y a mi aura satisface.
Pero, la penumbra latente deshace
la lucidez del eco del ambiente,
de la mente cansada y silente
que cavila y medita en desfase.
Solo ese fulgor del día cálido
despierta el verde de la memoria
y el color del sentimiento pálido.
Pero, esa luz es calor intenso
donde la agitación sobreviene
y las soluciones quedan en suspenso.