Elias Castellano

ESTAMPA

 

 

Qué mágica es la tarde en primavera

con su sutil cadencia de colores

cuando el sol ya cansado, desespera

por irse a reposar de sus labores.

 

El campo ya descansa, y reposado,

bajo el manto dorado de la tarde,

dulcemente lo besa arrebolado,

la brisa vespertina en todo alarde.

 

Al final del sendero, y entre bruma,

la silueta de un pueblo se adivina

que la imagen poética consuma

bajo el robusto marco de una encina.

 

Ya se acercan las horas más oscuras

y los grillos proclaman su reinado.

Mientras tanto, del cielo en las alturas,

se extiende el negro manto recamado.

 

Es mágica la tarde en primavera

en la hora cuando duermen ya las flores

y  el sol se oculta en roja esfera,

con la luna mostrando sus albores.