La imagen de uno se puede alterar,
pero jamás el alma ni la esencia.
Somos tan efímeros
que no lo vemos,
estamos en la cuerda floja
todo el tiempo,
vivimos al borde del precipicio
y jugamos a ser dioses
y jueces; más,
amo ser la mujer que soy
y nadie entiende.
No parto, no niego, no inquirio, no miento.
Soy sombra, soy duda, soy alma, soy pura.
Silencio, rugido, piedad y destino.
Así mi vida y…
Así tu vicio.
Ironía,
callejón sin salida,
una huella imborrable
en la memoria de la vida.
Ironía,
una daga empuñada,
que atraviesa con fuego,
lo que en el pensamiento
se convirtió en osadía.
Ironía,
lo que bien se aprende,
pero por vergüenza,
mejor se olvida.