El odio no es el fuego.
Es lo que queda
cuando la tierra se enfría
y se vuelve piedra.
Una claridad cruda.
Una muesca en el aire
que no reclama el pasado,
pero deforma
todo lo que toco.
Queda este nudo.
El contorno de un yo
que ya no sabe
soltar el daño.
Antonio Portillo Spinola ©️