De doncella adorable
que vivía entre lujos,
escondía entre sus flujos,
una manía costumbre…
escaparse a romper huesos de azufre.
Alardeaba sobre sus logros,
contando a voz alta de sus
tantas peleas… y la gente la
tachaba de extravagante, sin
notar aquellos moretones visibles.
No sabe qué hacer con su
vida, seguir haciendo su propia
justicia… o admitir que estaba
siendo agresiva, solo que no
deseaba parar… quería un bien,
aunque fuera a la mala.
Ahí en su rostro… no hay
nada más que… agujeros,
pequeños a simple vista,
si tocabas sus labios… sentirías
que ya estaba caminando
hacia un nuevo mundo.