Ella siguió su camino,
sólo la dejé pasar,
nunca la dejé de amar
ya era parte de mi sino;
jamás llegará el olvido,
será mi amor ideal,
una presencia inmortal:
lo mejor que yo he vivido;
la dueña de mi cariño
tendrás en mi corazón
el más luminoso altar;
siempre serás amor mío
esa consentida flor
que jamás marchitará...