Hilas lentamente,
como mensajera,
aturdes de tanto avisar,
sin preocupación nada lo detiene,
tú sigues insistente,
hay que detenerse,
mirar a los demás,
avisar,
pero el orgullo te envalentona,
no es nada, puede ser,
le pasa a otros, no a mí,
seguir la senda,
cargar con ella,
puntada a puntada,
como si fuera valiente,
resistiendo, aguantando,
hasta caer en cualquier sitio,
fulminado, con la mirada triste,
lagrimas que caen sin razón aparente,
sin escuchar a la gente que pregunta,
inmóvil, sintiendo que se va,
con la lentitud de los años,
se va, el silencio lo arropa todo,
un mutis para mirar el cielo,
escuchar las trompetas
sentirse que lo llevan en tropel,
y que te encierran y electrocutan, como
a un criminal.
ya no se siente nada,
un extraño cierra tus parpados.
la puntada ha desaparecido,
y tu sientes que ya no estas.