Vuela sin dueño el alma por el viento,
busca en la luz un rastro de sentido,
cruza la sombra intacta del momento
y late en lo que nunca ha sucedido.
Se pierde en el confín del pensamiento,
halla en el eco oscuro su latido,
y vence a la quietud del sufrimiento
buscando en lo irreal su propio nido.
Mas cuando llega el alba a la llanura,
se encuentra prisionera en su belleza,
desnuda de quimeras y ataduras.
Abandona el azar de la tristeza,
regresa de su vuelo a la negrura
y halla en la propia paz su fortaleza.