HOY PISÉ UNA FLOR
Hoy pisé una flor en el camino
y oí el silencio de un quejido,
fogonazos de una vida en un instante,
como si fuese un lamento.
Siglos enteros he vivido
apagado, muerto y sin contento:
sin color, sin belleza,
y con el alma seca y hueca.