Impúdico oleaje, hiriente acanto
primavera de tinte ceniciento
esmeralda abatida por el viento
huracán infernal de trueno y llanto.
Mies acamada, férvido quebranto,
se muere la amapola en el intento
de levantar la espiga al firmamento
reducida a la nada en triste manto.
Se pierde sin remedio la cosecha
y con urgencia avanza el calendario
falto de pan y trigo el hambre acecha.
Y amparados del sol entre abedules
multitudes de pájaros azules
picotean el trigo imaginario.