Prefiero sufrir hasta que suenen mis huesos y ya no me queden lágrimas que beber.
Bendito sea mi Dios porque se le antoja que duela el alma.
Porque de Él lo bueno
y de Él lo malo
¿Quién puede librarse...?
Que alguien me lo diga
¿Quién ha salido ileso de sus manos...?
Cristian Jovani
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