Decís \"luego te llamo\".
Y yo ya sé que ese luego
es una palabra hueca,
un puente sin tablones,
la promesa que haces
mientras te subís los pantalones
y buscas las llaves
que siempre están en el mismo lugar.
Te vas.
Y el silencio que dejas
no es un silencio cualquiera:
es un animal grandote
que se sienta en el medio de la cama
y me mira con tus ojos
mientras yo finjo que duermo.
¿Qué hago con las horas que siguen?
Con este cuerpo que todavía huele a vos
y ya no te tiene.
Con las palabras que guardé para contarte
y que sé que nunca preguntarás.
Porque vos no preguntás.
Vos venís, tomás, usás, dejás.
Y yo soy esa cosa cómoda
que está ahí cuando volvés
y no jode cuando te vas.