\"Dicen que el principio fue el Verbo.
Yo apenas encontré una letra caída,
jugando a cambiar el destino de una palabra\".
Que vista el hombre sus carnes flacas
y sane, al menos, la encorvada mansedumbre de su pecho;
que su silencio os pague en penas
mientras en sala espera jugar con letras del absoluto...
Suspirando el cuerpo: ¡Ah Dios...!
Tropezando la tinta: Ha Dios...
Apuntando la proa: A Dios...
Y soltando la amarra: Adiós...
Repartido el milagro: A dioses...
Crujiendo la carne: ¡Ay Dios!
Alarga la noche su ruego: ¡Ayyy Dios!
Estremecido el vaso: ¿Hay Dios?
Y haciéndose nombre...
Y respondiendo el Verbo,
en el pan, en el chocolate y la sangre:
Hay Dios...
Y en este goteo...
mi reloj de arenas
tiene sus pálpitos suspendidos.
Racsonando Ando
Oscar Arley Noreña Ríos